25 Enero 2012
La payasa - saco de dormir relleno con hojas de maíz, concita interés para bajar costes....

Playa serenense con maizal JMP
Chala José Manuel Pizarro
Una chalalandina entretenida, economía tradicional, repunta animosa para bajar costos en la siesta costumbrista. Cuando la chala asoleada y crujiente solía competir con la paja polvorienta y silenciosa de la colchonería artesanal. Donde una hilera de bolsas negras repletas de chalas suele aguardar el paso de alguien empeñado en el reciclaje para la recordada "rubiecita" de las siestas de antaño. En el maizal del estero...
La chala es bulla de cama viva.
Mientras el calendario veraniego ya empieza con las reservas del febrero mocho, las espigas doradas - unas que otras- de los trigales aguardan su suerte echada a la antigua o a la moderna con la eficiencia de la maquinaria pesada. No lejos, en la costa, el maizal tradicional cruje y verdea lleno de vida. Trigo y maíz. Pan amasado y humitas calientes. Hallullas, churrascas y tortillas al rescoldo son, hoy, tan escasas en el medio urbano como heladerías en la montaña andina. En cambio, el maizal criollo... "Junto al estero" aún concuerda con la tonada nacional. Así, aunque se imponen los parronales en el valle, el ojo curioso suele distinguir algo de antaño: un alfalfal y la chacra casera. La paja aporta silencio: la chala, alboroto. Un poeta popular ribereño aporta versos:
La chala es bulla de cama viva.
"Cuando aparece Febrero / en la potrerada ausente. / surge algo placentero / entre pasado y presente: / Los tres andinos (que eran dos); / nunca se perdieron. / Así, sin desatinos.../ olieron y olieron. / La chusca regalaba sabores/ de un verde huerto. / Una mazorca viva y un pajar soñoliento. / Los tres andinos que eran dos / ya no vagan por el desierto." Con una docena de versos al estilo diaguita norteño, el autor aporta otra versión de los caminantes extraviados en los arenales atacameños. No obstante, la situación apremiante los lleva al oasis salvador en el paisaje solidario. El conjunto de versos oportunos, sugiere, además, dos nombres en "Una mazorca viva y un pajar para la siesta". ¿Quiénes están para calmar el hambre y el sueño? Chala y Paja. Pero...
La chala es bulla de cama viva.
Habíamos quedado con aquello de bajar costos para la siesta veraniega en febrero mocho. Y, aún es tiempo para rescatar los deshechos de hojarasca verde en los maizales. Aunque, la mayoría acude a las ofertas y ofertones de almohadones y colchones de plazas colectivas o personales, la "hamaca" tropical y la "payasa" chilena no pierden sus ventajas: útiles y sencillas. ¿Quién no ha descansado en una cama de la chala universal? La fragancia del maizal milenario perdura. Los tíos a la antigua aún sorprenden con refugios en que predomina la bulla y el silencio: Chala y Paja. Ya, la familia andina, son más de tres, apura reciclajes. ¡¡Vale!! Una chalandina entretenida, economía tradicional, repunta animosa para bajar costos en la siesta costumbrista.
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23 Enero 2012
Ocurre, a veces, que un trato peyorativo a los fenómenos naturales cobra otra broma más pesada...

Enero es crucial... JMP
Nubelqui José Manuel Pizarro
La nubelqui gris, chilposa del ayer, asoma lenta para fijar chaparrón entre el azul del cielo y el amarillo de un cerro grande. Cuando un lugareño observador del cielo elquino hizo de meteorólogo natural al estilo maya. Donde aún el terral baila en los pedregales, los camaronales motivan renaceres culinarios y un conjunto de viviendas con piscinas y todo emerge desafiante ante vendavales posibles. Agua que no has de beber...
La nube es seña de paso seco.
Mientras el bus del recorrido se escabulle río adentro, Piramidelqui se queda impávido. Es que el cerro grande de los elquinos..., sigue siendo el rey. Por lo menos, así lo ven los pobladores nuevos, con río de por medio, que modernizan al sector indio entre Pueblo Hundido y La Puntilla. Un rey, cuentan los narradores, habla poco y escucha mucho. Aquí y ahora, los pasos perdidos se empiezan a recuperar con paciencia y trabajo sostenido. ¡Claro, ya los viñedos se suben al cerro! Tal como lo adelantaran en "La niña Gabriela". La semana pasada, mientras cientos de niños envejecidos recordaban el "Día del Roto Chileno" y, no pocos, al ex Presidente que escribiera "La verdad tiene su hora", llegaba un nubarrón familiar. Traen riberaza:
La nube es seña de paso seco.
Muy cerca del actual Piramidelqui, en Campanas, se vivió la riberaza más grande en la historia del valle. Un represa que se estiraba entre Diaguitas y Rivadavia hasta fines de los años veinte del siglo pasado. Todo comenzó con "un chilposo", al decir de Victorino Cortés, un vecino que habitaba en cavernas ribereñas de Algarrobal; luego, se cubrió el cielo y vino la lluvia con la bajada de las quebradas de ´Pullayes y Uchumí.- El tren elquino estuvo varios días en la estación del pueblo, afirma Luis Rojas. Los camaroneros, Oscar Miles y otros, perdieron sus chinguillos. Las arenas de "El Cebollín" llegaron hasta el río. Así, en un dos por tres, hubo un embalse pampo. Cabe recodar, otros años lluviosos: 1888, 1905, 1957 y 1997. Enero es crucial. Pero...
La nube es seña de paso seco.
Habíamos quedado con el nubarrón solitario. Un chilposo, según el ribereño que tuvo que huir ante las cavernas inundadas. ¡Claro, miró en menos al cirro solitario y éste trajo a la retaguardia dispuesta a dar una lección de urbanidad! Hoy, ya mucha agua ha pasado bajo el puente. Construcciones y construcciones con rellenos de pedregales avivan el ingenio para desafiar cualquier bajada de río. El coro ancestral de las acequias ya va en retirada; alguna bandada de tricahues palteros retorna a las cuevas barranqueñas. - Es año de "sequía", recuerdan. En la cima y junto a las antenas, un gotario de agua fresca, aguarda, por si acaso. ¡Vale! La nubelqui gris, chilposa del ayer, asoma lenta para fijar chaparrón entre el azul del cielo y el amarillo de un cerro grande.
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10 Enero 2012
Con la alegría de vivir se van solucionando los problemas. Pasear ya es algo importante...

Vicuña: al fondo el recordado "Hotel Plaza" JMP
Chanza José Manuel Pizarro
Unas cuchufletas floridas, jugadas veraniegas, ofrecen alternativas económicas para afuerinos y lugareños en la región de los valles. Cuando los viejos decires solían considerar el lenguaje elegante del gracejo en desmedro de la expresión arraigada y fácil de interpretar. Donde la oferta y la demanda apenas permiten competir ante productos exclusivos de creativos que ofician de publicistas. Si vas por el valle...
La chanza es seña de luz verde.
Ayer fueron los abrazos y parabienes sorprendentes y, hoy, ya la hoja del calendario avanza para la segunda quincena de Enero 2012. Ya es evidente el ir y venir de la población flotante (con todo respeto) que comparte aposentos elegantes u otros cobijos en alguna vivienda con vista al mar. Aunque, ahora, la tercera parte de los recién llegados las emprende río adentro. Mientras tanto, para gente olvidadiza, surgen ofertas y ofertones que van desde la carpa al saco de dormir; otras alternativas para el cuidado en una temporada sin riesgos..., se consiguen en los lugares menos pensados. (¡Claro, sustitutos para la carpa olvidada..., una buena enramada con techo estrellado! Y, para, el "saco de dormir"..., el poncho con vellón del año). Definen:
La chanza es seña de luz verde.
"Cuchufleta: Dicho o palabras de zumba o chanza"; "Gracejo: Gracia y donaire festivo en hablar". Con el apoyo amigo - Diccionario "Volcán"- hay luz para entender la idiosincrasia que pese al advenimiento de la "industria sin chimenea" sobrevive en el alma de los anfitriones y visitantes. Gracejo y chanza - tal como buenos vecinos- han compartido y comparten el quehacer de ofrecer aquello que Chito Faró cantaba en su "Si vas para Chile". En el valle de Elqui, el gracejo elegante departió preferentemente en hoteles (Doña Josefina,"Chepita" Munizaga, hizo lo imposible por reanimar al "Hotel Plaza" de Vicuña, hasta los años sesenta del siglo pasado) y en centros médicos tal como el grupo de pabellones desde comienzos del siglo XX en Diaguitas. Pero...
La chanza es seña de luz verde.
Habíamos quedado con las jugadas veraniegas que suelen resolver cualquier problema de crisis económica u olvido de última hora. Desde las posadas, pensiones, hoteles y otras dependencias para los viajeros, las alternativas pueden llegar hasta el trueque o aquello de "vuelva cuando quiera..., su casa". ¡Claro, no todos los negocios son buenos! Repare:- "Me fueron a vender un burro cojo/ sin orejas/ sin patas y sin ojo. / Me fueron a vender una escopeta/ sin cañón ni gatillo/ ni baqueta...". Solía cantar Luis Parra, un vecino de San Isidro que nada sabía de sustitutos en el arte de comprar y vender, entre otras chanzas. Hummm. Unas cuchufletas floridas, jugadas veraniegas, ofrecen alternativas económicas para afuerinos y lugareños en la región de los valles.
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4 Enero 2012
Cuentan que en la montaña diaguita hubo miles de danzantes en un disco de oro...
Hubo una vez... JMP
Roca José Manuel Pizarro
Una leyenda regional, disco de oro de los diaguitas, adquiere fuerza para observadores curiosos en la región de los valles. Cuando aquello de no es oro todo lo que reluce retoma el brillo de una leyenda regional divulgada por un lugareño empedernido. Donde algunas referencias científicas sobre cristales y naves doradas en lugares lejanos y cercanos aflora cómo para avivar la imaginación aldeana. Dame la mano...
La roca es flor de piedra viva.
Los danzantes de rituales milenarios siguen el ritmo de sus antepasados. Ahora, acuden a las fiestas religiosas en los pueblos costeños y valle adentro. No paran. Ayer Andacollo y ya asoman por Diaguitas y Sotaquí. La mayoría, pasada la fiesta, regresan a sus lugares de orígenes. Sin embargo, una parte, se afinca donde su baile fue celebrado por otro amor: la vida. Juan Arqueros, vecino de la capital cultural de los diaguitas chilenos, fue uno de los primeros en difundir la leyenda del disco de oro donde "bailaban cinco mil indios". Arqueros, maestro carpintero con taller, nunca salió de su pueblo aunque le ofrecieran esto y lo otro. Actor en el viejo teatro parroquial - hoy, derrumbado- actuó en la obra "Malditas sean la mujeres". Aportan informaciones:
La roca es flor de piedra viva.
Mientras tanto, los danzantes que ahora sólo llegan a los quinientos bailan sobre el asfalto de la calle única y la plaza aldeana. No hay oro ni disco. El maestro carpintero ya hace tiempo que dormita en Pullayes. Los coterráneos viejos recuerdan su figura de huaso en el caballo bayo haciendo de administrador en haciendas imposibles. El pueblo, al costado norte de la Ruta 41 y a 65 Km. de la capital regional: La Serena, aún tiene ecos de su Fiesta Patronal. De lejos - BBC Mundo- llegan noticias con hallazgos desde los años ochenta. Dice, en titular: "Unos extraños cristales que vienen del espacio" - edición Internet: martes 3 enero 2012- en aporte al periodismo científico que aproxima el hecho a las estepas siberianas. "Cuasicristales", se reitera. Pero...
La roca es flor de piedra viva.
Habíamos quedado con la leyenda del "Disco de Oro" en las rocas de la cordillera diaguita. En efecto, el lugar sería "Doña Ana", no lejos de la capital cultural elquina. En cuanto al tamaño y forma guardaría relación con algún campo mundialista de fútbol tal como el coquimbano. Por el momento, sólo hay otros cerros con oro viejo para tentar a inversionistas y motivar discusiones por el uso de recursos. La caída de objetos desde el espacio es señal de baño purpurino y otros metales sobre la roca firme que aún sigue siendo la pachamama o madre tierra. Habría naves que usan el oro liviano en sus viajes, según Robert Charroux. ¡Vale! Una leyenda regional, disco de oro de los diaguitas, adquiere fuerza para observadores curiosos en la región de los valles.
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28 Diciembre 2011
Con fuego anunciado viene el anecdotario litoraleño con un tema musical...

Un 2011 regalado Internet/JMP
Año José Manuel Pizarro
El año nuevo, fuego al aire, aporta energía para animaciones anticipadas en el entorno cultural, natural y social. Cuando aún no se apagan las candelas con el auriga del tiempo que supera al trineo de otro viejito; ya empieza la andadura con un niño recién nacido. Donde el cancionero popular tiene voces de inquietudes o satisfacciones ante la suerte echada o lo conseguido oportunamente. Yo no olvido al año viejo...
El año es ato de doce nudos.
El fin de semana recién pasado, cientos de curiosos y turistas ocasionales acudieron a las principales fuentes de fuegos artificiales que por años han dado prestigio al buen gusto, la prevención y, sobre todo, a la técnica heredada desde hace milenios. El fuego al aire en todos los rincones del mundo. En Chile se cuenta con bahías, playas y ríos en que el resplandor une agua y cielo: Arica, Antofagasta, Coquimbo, La Serena, Valparaíso, Valdivia, entre otros lugares. Fuego a lo grande. Ya no se corta leña para la fogata, abunda menos la mofa ante el personaje que suelen quemar en las poblaciones y el brindis moderado no llega a los botellones que restan fuerza al impulso de un abrazo..., aunque sea con la persona que merece el cuestionamiento más severo.
El año es ato de doce nudos.
Ya empiezan a retirar el deshecho - cartuchos quemados y otros accesorios- en los fortines playeros o ribereños. Aún suele sobrevivir alguna chispa inofensiva que dormita después de la jarana. Es que el carro del tiempo pasa raudo en la veintena de minutos de un aquelarre inusual. El viejito pascuero brilla por ausencia y ciertos padrinos "amarretes" cautelan las últimas monedas. Es el año del Apocalipsis, aseguran los chasquis de "El Diablo en Diaguitas". No faltan quienes mueven la cabeza de arriba abajo asentando temores ante el número doce, según los Mayas. Mientras tanto el carro mitológico repasa parte del universo en que la luz debería provenir de otra fuente que no sea aquello de "echarle más leña al fuego": La Razón, concordamos. Pero...
El año es ato de doce nudos.
Habíamos quedado con el cancionero popular cuando los juglares andaban de castillo en castillo o aquellos artistas ciegos que hacían de cronistas en la entrada de los templos en los años medievales, renacentistas y hasta bien entrado el siglo decimonono. Luego, la palabra se hizo audiovisual y se perdieron muchos cantores, heraldos y serenos. Actualmente, los movimientos masivos y las pancartas en idiomas mediatizados hacen preclaros los vaticinios del año que recién comienza. ¿Quién no escuchó o bailó un tema alusivo al año pasado? - "Me dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra", cantan. ¡Salud! El año nuevo, fuego al aire, aporta energía para animaciones anticipadas en el entorno cultural, natural y social.
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20 Diciembre 2011
Cuando el indio collo encontró la imagen venerada, la hondanada ya era un milagro...
Andacollo Álbum de Gay

La Chinita El Día (Chile)
Morenita José Manuel Pizarro
La romería tradicional, rumores de pasos en el pajonal, acorta distancias para saludar a la morenita en la basílica principal. Cuando una fiesta religiosa atrae a miles de devotos en las navidades de una comuna minera y turística en la cima de la montaña. Donde los primeros romeros eran cuyanos y lugareños. Hinquémonos hermanitos...
La romería es fe de andar.
El culto mariano que llegara con los conquistadores en el siglo XVI en las primeras fundaciones guarda aún historial inédito. Así, tanto en las ciudades, cabeceras de provincias, como en lugares apartados, aflora el arte religioso. La imagen tallada o la pintura cuzqueña tienen su sitio asegurado en los altares para los creyentes. La belleza tallada o impresa subyuga a quien encuentra estas piezas de valor incalculable. Cuentan que la imagen que hoy venera la familia andacollina es producto de un hallazgo. Por lo menos, así, nos la representan en iconografía local. Hoy, el traslado de Nuestra Señora del Rosario de un templo a otro, reúne a la mayoría de los feligreses.
La romería es fe de andar.
Es el Norte Chico para los romeros y, luego, Región de Coquimbo en la actualidad. (Aunque, los diaguitas enredadores hablan de la Región de los Valles). Hoy, las comunas se embleman: Andacollo, la "Morenita"; Coquimbo, Sharp (Pirata); Vicuña, Gabriela Mistral..., y, hasta se podría pensar en un La, sin afeitar: Combarbalá. Así, en esta región con collas, diaguitas y changos, el querer y compartir crece día a día. Un colchaguino vino para quedarse y escribió "Tierra del oro y de la virgen" (Novela sobre Andacollo). Se narran las peripecias en la crisis de los años treinta y como el pueblo se convierte en un paliativo a la pobreza. El autor es el doctor José Luís Arraño. Pero...
La romería es fe de andar.
Habíamos quedado con rumores de pasos en el pajonal, los romeros de romerías a lomo de mula desde Cuyo, San Juan y otros pueblos fronterizos, cruzando la cordillera. "Terroncito", tejedora en el valle de Elqui, recordaba los rostros impresionados por la fe y la fuerza de los milagros. Los lugareños, organizados por los párrocos ribereños, caminaban por quebradas y cerros para llegar a tiempo a las ceremonias litúrgicas. Aún, los danzantes, en la despedida, hacen un alto y repiten aquello: "¡Hinquémonos hermanitos!/ ¡Hinquémonos con devoción...!" ¡¡Vale!! La romería tradicional, rumores de pasos en el pajonal, acorta distancias para saludar a la morenita en la basílica principal.
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16 Diciembre 2011
Un arbolito huacho en la falda de una colina inspira esta narrativa diaguita. Sea esta nota un saludo navideño para los seguidores de la coctelera...
Arbolito con peras pascuales JMP
Arbolito José Manuel Pizarro
El arbolito solitario, siete vidas, sobrevive las obras y los días para cultivadores en la lonja ribereña. Cuando el ojo avizor de los transeúntes suele reparar en un árbol solitario con cientos de años en la copa y otros tantos en las raíces. Donde otro arbolito con atuendos navideños motiva ideas afines con la luz inusual. Arbolito, arbolito...
El árbol es hito de paso vivo.
Desde el centro de la capital comunal, Vicuña, los tres kilómetros cuesta arriba que bordean el remate de la meseta que viene cerro abajo por El Durazno y Peralillo no sobrepasa los diez minutos en automóvil. En viceversa, a lo montado, un par de horas. Los arrieros de esa rinconada de La Coipa y aledaños...mediodía. Visibles, arbolito y meseta desde Pueblo Hundido o El Retiro actual, ya se evidencia la expansión parronera cerril, aquí y ahora. El socavón guarda silencio y algún corral de cabras cautela tiempos pasados. Arriba, vivo por milagro, el arbolito que han visto cientos de peralillanos respetuosos de la flora y la fauna, aguarda. Traen ciertos versos libres:
El árbol es hito de paso vivo.
"Entre La Coipa y Porongo/ surge una veneración: / Culto sin rezongo; / respeto y sumisión. / Los diaguitas fueron grandes, / sin ostentación, / cumplidores sin alardes..., / compasivos ante la equivocación. / La Pachamama siempre perdona/ Dios a veces no: / La Naturaleza nunca se humilla/ y cobra doble por el dolor. / ¡Amigo, deja que el árbol viva! / No, no hay que humillar a la vida... / Y, eso viene de Dios". Con versos libres, el autor ubica el área del milagro verde para resaltar la relación de los diaguitas con su entorno. La Naturaleza siempre cobra doble: tierra yerma ante la quema indiscriminada. Poda inexperta: árbol sin fruto. - "Hay, por ahí, otros arbolitos". Pero...
El árbol es hito de paso vivo.
Curiosamente, Norma Rojas, con 51 años de edad, el día martes 13, en la tarde, pudo completar un arbolito de Navidad a su gusto. Así, sin ostentación, sólo en silencio y en comunicación con la naturaleza, el símbolo - sustituto de los grandes y famosos- quedó y estará vigente en el hogar. En los momentos de poner fin a sus afanes, ella recordó haber visto una luz del tipo Ovni que apareció desde la meseta del arbolito huacho. El fenómeno, además, parecía un boomerang que fue visto y fotografiado -celulares- por vecinos de Vicuña. Y ¿la Estrella de Belén? ¡Hum! El arbolito solitario, siete vidas, sobrevive las obras y los días para cultivadores en la lonja ribereña.
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6 Diciembre 2011
En la soledad de una sala de hospital hay un hijo de una animosa artista nacional...

Carmen Ruiz Google
Solo José Manuel Pizarro
El aire navideño, respiro generoso, abre corazones para insuflar imagen de postal hospitalaria en la soledad capitalina. Cuando el último mes del año suele traer en las manos y las voces amigas una ayuda para la salud vital. Donde el brote de una conocida folclorista aún puede repuntar en la vida. Solo cómo torre sin campanas...
El sol es solo de tono mayor.
La postal apaisada con la brotadura de montañas nevadas y el sol redondo y generoso, tal como el pan nuestro de cada día, enmarcan, por estos días una postal navideña anunciada. La montaña se queda en la Región Metropolitana y la Navidad se va por otras sendas que pasan por los pesebres del mundo. La voz de un niño aún parece escucharse apelando a la solución de los problemas del Tercer Milenio, con su lógica infantil. Así, aunque nada diga, el gesto vale por mil palabras. Ahora, sí en este mundo contemporáneo se habla de crisis..., ya el niño es otro: un hombre. Un ser, tal vez, predispuesto a no perder oportunidades de vivir fraternalmente. Traen misiva:
El sol es solo de tono mayor.
"He recibido esta noticia que refleja el abandono en que quedamos cuando el destino nos da la espalda. (...) Si recordamos que lo que hoy celebramos como Navidad tuvo su origen en aquel que nació en un mísero pesebre, a Juan Aguilar Ruiz no le puede faltar el sostén que necesita". El correo electrónico - postal navideña- sorprende. Ya los diaguitas del Huelén abren sus manos generosas. El hecho resulta claro: Juan está en la Asistencia Pública y no tiene a nadie que lo visite de cinco a seis de la tarde. El remitente insiste: " Ojalá alguien pudiera visitarlo, está en el sexto piso en la habitación 611 (...) No tiene familia sólo nombra a su madre quien ya falleció". Pero...
El sol es solo de tono mayor.
Habíamos quedado con un brote de artista. En efecto, Juan es hijo de Carmen Ruiz Faúndez, Valparaíso 1930, Santiago 2009, conocida folclorista que animara canciones, cuecas y tonadas con una voz tan peculiar que aún suscita al buen cantar y al buen vivir. Más conocida con el diminutivo "Carmencita Ruíz" formó parte del conjunto "Fiesta Linda" de Luís Bahamondes. Hija Ilustre de Valparaíso, año 2000. Ganadora de premios: Gaviota de Plata, Laurel de Oro. Finalmente, participaba en conjuntos tal como "Los diamantes del sol" y otros. ¡¡Vive Dios!! El aire navideño, respiro generoso, abre corazones para insuflar imagen de postal hospitalaria en la soledad capitalina.
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