A l f o n s i n a
El aire terralero viene desde el cajón del valle para anunciar que Yin Yin ya reposa junto a la poetisa. Tal acontecimiento remite al arcón papelero para rescatar que la familia de las poetisas andíberas tienen visita para quedarse ...

Alfonsina Storni, al centro, parece sonreir.
Alfonsina José Manuel Pizarro
La postal gráfica, remiendo del tiempo, refleja las imágenes de tres mujeres inolvidables. Tres acentos de soledad, dolor y ausencia. Una mirada infinita, un gesto forzado y una sonrisa furtiva. Sí, Gabriela sonríe... La expresión gráfica nos conmueve al reconocer a Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbourou. Tres acentos en la poesía iberoamericana. La motivación para observar los detalles de esta curiosa fotografía coincide - un poco - con la inquietud de gente joven deseosa de indagar más sobre la vida de una poetisa que ha cobrado actualidad en los versos de una canción. Se trata de Alfonsina Storni y aquellos requiebros musicales que nos dicen : "Te vas Alfonsina con tu soledad/ que poemas nuevos fuiste a buscar/ una voz antigua de viento y de sal/ te requiebra el alma y la está llevando./ Y te vas hacia allá como ensueño/ dormida Alfonsina, vestida de mar"- cantan. Las estrofas de agua dulce tienen versos de sal. Alfonsina, poetisa del bosque verde, lleva su bagaje de ensueños, ensueños y ensueños desde el agreste San Juan a las riberas - el bosque verde - del Mar del Plata. El cariño por su hijo y un olvido inexplicable fomentan aún más su feminismo, muy acentuado en esa época. Reflexiona : " Soy superior al término medio de los hombres que me rodean, y físicamente, como mujer, soy su esclava, su molde, su arcilla. No puedo amarlo libremente ; Hay demasiado orgullo en mí para someterme. Me faltan medios físicos para someterlo. El dolor de mi drama es en mí superior al deseo de cantar ..." - sostiene. Sin embargo. busca al amor - pasión de la poesía - y canta con versos de arena y sal : " En el fondo del mar/ hay una casa de cristal.../ Un gran pez de oro/ a las cinco/ me viene a saludar./ Me trae/ un rojo ramo de coral./ Duerme en una cama/ un poco más azul/ que el mar." Las estrofas de agua dulce tienen versos de sal. El escrutinio por la papelería de la poetisa aporta un catálogo de sus obras más conocidas : " Inquietud del rosal ", " El dulce daño ", " Ocre ", "Irremediablemente ", " Carta lírica a la mujer ", " El mundo de los siete pozos ", " Mascarilla de trébol ", entre otros. El calendario de octubre tiene un veinticinco de luto en las letras iberoamericanas. Alfonsina aquejada de un mal incurable, camina mar adentro : " Señor, Señor, mi espalda está desnuda:/ ¡ Haz restallar allí con mano ruda/ el látigo que sangra a los perversos !/ ¡ Qué está la tarde ya sobre mi vida,/ y esta pasión ardiente y desmedida/ la he perdido, Señor, haciendo versos." La poetisa que había trabajado en el comercio y luego como profesora tuvo una vida de esfuerzo y soledad. Los primeros trabajos literarios - publicados en diarios y revistas - le abrieron una brecha en el difícil arte de la comunicación humana. Su seudónimo : Tai-Lao. Los últimos trabajos de la poetisa contenían claves y símbolos oscuros. Su drama "El Amo del Mundo" fue estrenado en Buenos Aires con éxito total: era la historia de su vida. Las estrofas de agua dulce tienen versos de sal. La postal de las tres poetisas iberoamericanas ha servido para recordar a una gran autora argentina que en 1938 se alejó sobre las olas en el bosque verde - por propia decisión - y cuando sólo le faltaban cuatro años para el medio siglo de vida. Los jóvenes del vecindario han tomado la guitarra y entonan algo al estilo de recreadores en elegía poética : " Por la blanda arena que lame el mar/ su pequeña huella no vuelve más./ Un sendero sólo de penas y silencio llegó/ hasta el agua profunda./ Un sendero sólo de penas unidas llegó/ hasta la espuma."- lamentan. No lejos, medio a medio de la postal, Alfonsina parece sonreir...
