Publicidad:
Terra
La Coctelera

T E R R A L

Viento andíbero en la región de los valles.

27 Octubre 2005

C h é p i c a

La calle única del pueblo limitada por tapiales y pircados. Voces juveniles que saludan al amigo que pasa en su caballo a lo Juan Charrasqueado ...

                 Diaguitas: Roberto Rojas escucha acordeón en 1942. JMP

 

 

 

Chépica                José Manuel Pizarro

 

La chépica diaguita, raíz natural, demanda espacio para entramado vital en la región de los valles. Cuando la guarida de la fauna huertera solía recrear atisbos de paraísos lejanos. Donde el mutismo de hacedores de vida sólo llega hasta el canto dolido de las acequias, bocatomas, canales, desaguaderos y vertientes. Al otro lado del río …

 

La chépica es raíz de cielo verde.

 

Con raíces entrelazadas en tejidos formando redes naturales, la chépica ancestral ya invade al alamar urbano. Ahí, movediza en la ladera. Conviene aproximarse con trato cariñoso para recuperar confíanza. ¡ Qué dócil y amigable … en tiempos no lejanos ! Es la compañera fiel del camarote en el entramado de raíces profundas. La niña poetisa de Montegrande solía hacerla alfombra mágica para viajar a reinos de Oriente. Otro lugareño, entre verdades a medias, solía recordarles a los diaguitas que ésta era su dieta favorita. Repetía:“-¡Indios criados con raíz de camarote, no digo yo!”. Chépica y Camarote aún suelen competir con el Terral para fortalecer la Cultura Diaguita. Cruje la puerta.

 

La chépica es raíz de cielo verde.

 

Afuera, tiempo de aguaceros en la Región de Coquimbo. Adentro, horas de silencio para evocar otras estampas. Amanece. La llovizna allega inviernos; la semilla, primaveras. El viento de la costa zarandea la hoja del calendario y persiste el ruido de raíces en el pavimento. Falta agua, falta tierra. El exterminio de la maleza ( con todo respeto : Chépica ) se acentúa en el siglo XIX con el auge económico por la minería y el desarrollo agrario en los valles. Cuadrillas de trabajadores lugareños horadan laderas abriendo canales de regadío. Trabajan en silencio absoluto. De un año para otro, la chépica cubre la obra. Huye en pena. –“ Es como la mala hierba “, sostiene la memoria negativa. Pero …

 

La chépica es raíz de cielo verde.

 

 La champa rezagada sólo clama por el espacio perdido. Tal como la pajarería de los valles que huye del DDT y se refugia en la costa, pretende asentarse en sitio seguro. Por lo menos, en lugar con posibilidades para sobrevivir. No, no es mala hierba. Donde abundan las raíces y éstas se pueden ver, tocar y desarmar, con respeto, hay Identidad. En tiempos de los huerteros se solía dejar un manchón de la hierba perenne para … invocar el amor en comunidad con lo desconocido. Hoy, los limpia canales de riego tradicional, superan silencios al pie de flujos tecnificados. - Bienvenida Pachamama. ¡ Vale ! La chépica diaguita, raíz natural, demanda espacio para entramado vital en la región de los valles.

servido por terral sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

José Manuel Pizarro (TERRAL), motiva sus trabajos en base a la expresión oral y escrita que podría caracterizar a un lenguaje actual de los diaguitas.
Estadisticas de visitas Free Counter
Website Counter visiteurs online

Últimos comentarios

Fotos

terral todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera